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sábado, 19 de abril de 2014

Cichlasoma cyanoguttatum - Cíclido perlado

Los Cíclidos pertenecientes al género Cichlasoma son de los peces más cotizados en la acuariofília de agua dulce debido a su tamaño, su resistencia, su longevidad y sus generalmente llamativas líbreas, pero su mayor inconveniente es su extrema territorialidad y agresividad lo que hace que asociarlos con otras especies sea francamente complicado salvo en casos más bien excepcionales. El Cíclido perlado es, para muchos, el Cichlasoma más atractivo que existe dada su espléndida líbrea a pesar de su actitud muy agresiva y dominante que se extiende hacia cualquier habitante del acuario aunque sea mucho más grande que él. Este pez es originario de centroamérica y vive de forma solitaria o, en algunos casos, en parejas, en torno a formaciones rocosas o juncosas que delimitan su territorio que defiende con fiereza de cualquier intruso. Tiene preferencia por las aguas más bien quietas, bastante transparentes y donde abunden los refugios para sus presas predilectas: Peces pequeños.

Se trata de un pez robusto cuya constitución física demuestra que es un cazador especializado en atrapar a sus presas con movimientos muy rápidos. El cuerpo está poco comprimido lateralmente y sus aletas son más bien cortas y rigidas pero bordeadas por poderosos músculos para ayudarles en su labor de realizar desplazamientos fulmíneos y precisos. La boca, en posición media, no es protáctil, es bastante grande y está provista de pequeños pero fuertes dientes con los que trocean a sus presas. Los ejemplares de edad avanzada presentan una visible gibosidad en la cabeza y sus ojos son pequeños para el tamaño de su cuerpo. Dado que se mueve de forma permanente en torno a un hábitat limitado y a que vive en aguas más bien quietas ha desarrollado la musculatura suficiente para poder nadar de forma fugaz en cuanto avista a una presa (a la que no persigue durante mucho tiempo ya que se cansa rápidamente) o cualquier peligro. La líbrea de este pez es de las más llamativas entre todos los cíclidos y varia a lo largo de la vida de cada pez. Los ejemplares jóvenes tienen un fondo de color gris mate con tres motas negras en la zona posterior del cuerpo y algunos puntos negros alrededor de estas, siendo todas las aletas traslúcidas y con algunos reflejos azulados y presentando múltiples puntitos brillantes de color azul verdoso en todo el cuerpo. A medida que se convierten en adultos estas tres motas se convierten en franjas verticales que atraviesan todo el cuerpo del pez excepto las aletas, que siguen presentando las iridiscencias verdosas y conservando el color gris mate de fondo y los puntos azulados. Los ejemplares adultos pierden el color gris de fondo y las franjas negras y desarrollan, en cada escama, unos pigmentos turquesas iridiscentes que brillan con una intensa coloración segun sea el ángulo de incidencia de la luz. Las aletas de los ejemplares adultos presentan el tejido interradial de color verde azulado. Existe una variedad ornamental obtenida mediante selección que conserva los puntos turquesas pero cuya tonalidad corporal es roja. Se trata de peces de gran tamaño que miden unos 30 centímetros de largo y pueden vivir cerca de 20 años. Los machos son más grandes que las hembras y sólo ellos presentan la gibosidad frontal.
El mantenimiento de este Cíclido sólo exige una cosa: Que el acuario donde se plantee albergarlo sea muy grande (de 300 litros como mínimo) ya que crece mucho y establece un extenso territorio. La decoración debe estar formada por abundantes rocas, troncos y otros adornos voluminosos que es mejor sujetar bien a los cristales del acuario ya que este pez tiene una marcada tendencia a mover de sitio todo aquello que no le gusta. No conviene poner plantas naturales enraizadas ya que acabarán constantemente desenterradas debido a la actividad excavadora que este pez ejerce de forma constante, aunque se puede introducir alguna planta que no enraice en el suelo (Anubias, Helecho de Java o Musgo de Java) y plantas flotantes. El sustrato debe ser de grano medio y su espesor debe ser de 5 o 6 centímetros para que el pez pueda excavar. Es mejor que el movimiento del agua sea escaso ya que de lo contrario se cansa fácilmente y se estresa más, pero el filtro usado debe ser muy eficiente lo que unido a periódicos cambios de agua ayudará a tratar la grandisima cantidad de deshechos que produce. La temperatura puede mantenerse entre 23 y 32 ºC, el pH entre 6 y 9 y la dureza entre 5 y 40 ºdGH. Es bastante tolerante con los nitratos pudiendo soportarlos hasta concentraciones máximas de 700 ppm (pero no conviene sobrepasar las 50 para evitar posibles problemas futuros) y es capaz de tolerar concentraciones de hasta 1 ppm de nitrito y amoniaco (pero conviene mantenerlas siempre a 0). Es de los Cíclidos más resistentes a las variaciones bruscas de las condiciones acuaticas y a la contaminación orgánica, pero un largo periodo de tiempo sufriendo estos desajustes acaba debilitando el sistema immunitario del pez haciendo que sea presa fácil de ciertas enfermedades graves como la Hexamitasis, una enfermedad cuyos síntomas son adelgazamiento severo, expulsión de heces blancas y ulceraciones en la zona frontal.
En el aspecto alimenticio se puede decir que no es en absoluto quisquilloso con la comida ya que devora con ansia todo aquello que caiga sobre la superfície del agua y que sea comestible. En su hábitat natural su dieta la componen casi por completo pequeños peces, anfibios y reptiles pequeños y algunos insectos. En cautividad su dieta debe estar formada fundamentalmente por preparados específicos para Discos (presentaciones en papilla o gránulos) complementados unas dos veces por semana con alimento para Cíclidos de gran tamaño (se presentan en palillos) y una vez a la semana por un preparado vegetal (pastillas, papillas, copos, ...). A pesar de que acepta los alimentos azucarados o grasientos no conviene dárselos para evitar graves problemas digestivos. Se alimenta rápidamente en cuanto entra en el acuario y se debe controlar su ingestión de alimentos para que no tenga problemas de obesidad.
No es un pez sociable bajo ningun pretexto, por lo que no se aconseja su mantenimiento en acuarios comunitarios a menos que sean muy grandes (de unos 1000 litros) y todos los peces sean de su mismo tamaño (o más grandes) y que tengan el carácter suficiente como para hacerle frente, condiciones que reúnen otros Cíclidos como los Óscares, las Frontosas, los Cíclidos Joya, algunos Melanochromis, el Terror verde y el Parachromis dovii. Puede asociarse tambien con peces de fondo acorazados y de gran tamaño como Gliptopherychthys gibbiceps. Como todo Cíclido de gran tamaño, el Cíclido perlado devora a cualquier pez que quepa por su boca y se muestra muy dominante y belicoso ante otros peces mucho mayores que él y que no puedan hacerle frente incluso cuando es joven. Este pez es conocido por arrancar los ojos a los peces con los que convive, dejándolos ciegos. El mantenimiento de dos machos está abocado al fracaso ya que no se toleran entre ellos y las parejas deben formarse durante la fase juvenil.
La reproducción de este pez es sencilla de conseguir siempre que la pareja se forme desde las fases juveniles y que el agua esté prácticamente libre de nitrógeno contaminante. Tras excavar un profundo agujero en el suelo (proceso durante el cual se desplazará todo lo que se pueda y que estorbe) el macho atosiga a la hembra y la conduce hasta el hoyo. Tras un agitado baile nupcial y un cortejo bastante violento, la hembra expulsa varias series de huevos que, acto seguido, son fertilizados por el macho. Ambos peces se encargan de recoger los huevos y ponerlos en el hoyo que el macho ha excavado. La hembra se ocupa del cuidado de los huevos mientras el macho deambula por los alrededores vigilando que nada se acerque demasiado. La eclosión ocurre en unos tres días y los alevines se pueden alimentar con comida finamente pulverizada. Al cabo de un mes los padres se desentienden de ellos y conviene separarlos para evitar que los alevines se conviertan en la comida de sus propios padres. En algunos casos se puede dar la circunstancia de que el macho siga acosando a la hembra durante el cuidado de los huevos, en cuyo caso conviene separarlo de ella para evitarle a la hembra un estrés innecesario. Algunos machos pueden matar a la hembra si no consigue desovar. Los alevines son bastante sensibles a la polución del agua, por lo que se imponen cambios de agua regulares para mantener los nitratos, nitritos y el amoniaco a raya. A medida que crezcan hay que ir separándolos por tamaño ya que los más grandes devoran a sus hermanos más pequeños.





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