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martes, 29 de abril de 2014

Chamaedorea elegans - Chamaedorea

La Chamaedorea es una especie de palmera tropical de pequeño tamaño de crecimiento rápido y muy resistente usada extensamente como planta de interior. Esta planta es originaria de las selvas tropicales de Iberoamérica (concretamente de México y Guatemala), es muy económica, se puede encontrar a la venta prácticamente durante todo el año y se adapta a muchos tipos de condiciones ambientales entre las que destacan la luz poco intensa y la falta de espacio.

Se trata de una palmera de pequeño tamaño que no sobrepasa los dos metros de altura (aunque en maceta a penas llega al metro) y cuyo tronco es muy fino llegando, como mucho, a los cinco o seis centímetros de diámetro. Las hojas son folioladas, de color verde esmeralda claro y se disponen en una especie de roseta en el centro del tronco. Cuando las hojas se caen dejan los huecos en los que se instalaban los peciolos, que tienen forma de anillo y se separan unos cuatro o cinco centímetros. Los foliolos, a diferencia de otras palmeras, no son rígidos ni estan protegidos por una cutícula dura y gruesa, por lo que sufren mucho más la transpiración y la sequedad ambiental que muchas otras palmeras. Las hojas miden unos 40 - 50 centímetros de largo y disponen de peciolos que alcanzan unos 20 - 30 centímetros de largo. Las flores son apétalas, blancas, circulares y sin aroma alguno y se forman alrededor de unos racimos que se desarrollan en la base de las hojas. Estas flores son insignificantes y no añaden ningun toque decorativo a la planta, por lo que se suelen cortar para potenciar el desarrollo de las demás partes de la planta. Produce unos frutos ovoides, con piel gruesa y pulpa casi inexistente parecidos a dátiles, de poco más de un centímetro de largo y de color rojo amarronado cuando están totalmente maduros. Las semillas son más bien redondas y su superfície está cubierta por abundantes fibras marrones. Puede alcanzar unos 20 años de vida. Como aviso a todos los lectores, mencionar que esta palmera se suele vender con bastante frecuencia como una planta totalmente acuatica pensada para adornar acuarios y estanques. A pesar de que muestren un bonito aspecto bajo el agua nunca deben mantenerse en este estado ya que mueren rápida e irremediablemente.
Se puede decir que es, para muchos, la planta de interior por excelencia ya que en estas ubicaciones tiene todo lo necesario para prosperar a excepción, claro está, de la humedad ambiente, cosa que es necesario mantener en todo momento para evitar problemas futuros. No obstante, se adapta tambien a exteriores poco iluminados y frescos e incluso a los suelos muy húmedos propios de las riberas de los cursos de agua naturales. Esta palmera requiere un suelo que se mantenga siempre suelto, excelentemente drenado, bien aireado y con un pH neutro o ligeramente ácido. No prospera bien en suelos demasiado compactados, secos, saturados de agua o demasiado ácidos o alcalinos. Cualquier exceso de agua en el entorno de las raíces las termina pudriendo, y la clorosis foliar suele estar presente en suelos demasiado ácidos o alcalinos. Tampoco evoluciona bien en suelos que no retengan la cantidad necesaria de agua debido a su textura. De crecimiento rápido, cualquier ralentización del crecimiento es un síntoma claro de que no se encuentra en el suelo apropiado, por lo que será necesario solucionar este problema de immediato ya que, en estas condiciones, la planta es mucho más sensible a las plagas y enfermedades. A pesar de que admite descuidos importantes con el riego siempre que sean puntuales y no muy prolongados, requiere un nivel constante y alto de agua en el suelo para evitar el secado de las raíces. Hay que mantener el suelo siempre húmedo mediante riegos abundantes pero nunca hay que saturarlo en exceso ni encharcarlo. Cabe mencionar que, en climas donde los inviernos son fríos (menos de 12 ºC de temperatura mínima) la planta sobrevive pero detiene su crecimiento; En estos casos sólo hay que mantener el suelo húmedo mediante vaporizaciones frecuentes. Un requisito indispensable de la Chamaedorea es la humedad ambiental, que debe mantenerse siempre en torno al 65 - 80 %, por lo que se debe vaporizar el follaje constantemente o poner la planta sobre un plato con grava o guijarros mojados. A pesar de que se adapta a situaciones bastante secas y se desarrolla con normalidad, conviene evitarlas ya que las puntas y los bordes de los foliolos se secan muy fácilmente. Es de las pocas palmeras que menos luz requiere para vivir, por lo que puede ser colocada en emplazamientos muy sombríos sin problema alguno. Su desarrollo, no obstante, es mejor y más rápido si goza de una luz intensa, pudiendo ponerse incluso al sol directo siempre que sean plantas adultas, que la exposición sea matinal y no se prolongue más de dos horas y que la temperatura sea de unos 25 ºC como máximo, pues de lo contrario las hojas se queman con facilidad. En climas donde la temperatura máxima no exceda los 25 ºC pueden ponerse en semisombra de forma permanente, pero en zonas donde se sobrepase este valor hay que colocarla en sombra completa. Es idal para cultivarse en interiores ya que se adapta a estancias poco luminosas, pero es mejor ponerla en la habitación más iluminada de la vivienda (incluso mejor si recibe una o dos horas de sol matinal directo) o bajo luz artificial adecuada. Las plantas colocadas en sitios demasiado sombríos se desarrollan con más debilidad y lentitud siendo blanco fácil para muchas plagas. Para ser una planta tropical, soporta sorprendentemente bien las temperaturas bajas, pues sobrevive sin problemas hasta los 0 ºC pero se daña irreversiblemente con las heladas (aunque sean débiles o cortas) y si la temperatura supera los 40 ºC, por lo que en zonas donde se den estos extremos estacionales es necesario protegerla en un invernadero o en interior. El crecimiento vegetativo se produce entre 20 y 25 ºC y se detiene por debajo de 13 ºC y por encima de 35 ºC. No requiere grandes cantidades de nutrientes en el suelo pero se debe realizar un abonado cada dos o tres semanas con un producto específico para palmeras. La carencia acusada y reiterada de ciertos elementos nutritivos produce clorosis foliar y la detención completa del crecimiento. A pesar de ser resistente a las plagas y la enfermedades, es fácilmente atacada por la Araña roja, un pequeño insecto chupador de color rojo escarlata que se asienta en el reverso de las hojas, que agujerea con su trompa para chupar la savia dejando un clásico punteado amarillo.
Esta palmera se adapta muy bien a las cercanías de un estanque de agua dulce ya que tiene a su disposición agua y humedad suficientes para vivir, pero es necesario colocarla sobre montículos o contenedores altos sobre el agua para impedir que las raíces se pudran al entrar en contacto con la misma. Debido a su tamaño y a su color verde muy llamativo puede ser combinada con muchos tipos de plantas arbustivas y herbáceas de su tamaño, pero lo mejor es planatrla bajo un árbol alto y frondoso que le ofrezca una agradable sombra que evite el chamuscado solar de las hojas.
Esta planta se puede propagar mediante semillas y por separación de los hijuelos que brotan en el pié de las palmeras adultas. Las semillas deben recolectarse cuando los frutos estén maduros (la piel está seca y se desprende fácilmente) y sembrarse immediatamente en un sustrato suelto y bien drenado que se mantenga siempre húmedo, a unos 23 - 25 ºC de temperatura y en un sitio muy iluminado (pero sin sol directo). Las semillas no deben enterrarse por completo; Sólo dos tercios y siempre deben ponerse en la posición natural en la que quedan en el suelo (la parte inferior de la semilla es por la que aparecen las raíces). La germinación ocurre en un mes o poco más. Los hijuelos deben separarse cuidadosamente de la planta madre cuando miden unos 20 - 30 centímetros de altura y siempre conservando sus raíces intactas. Deben plantarse immediatamente en otro sitio ya que las raíces son muy sensibles a la sequedad ambiental.

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