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sábado, 16 de agosto de 2014

Punteado negro del pez Cirujano

Entre los peces ornamentales más mantenidos en acuarios marinos de todo tipo destacan los Cirujanos. Además de sus generalmente espectaculares colores y actitud vivaz y nerviosa, su eficacia constatada como barredores de algas filamentosas, tapizantes e invasoras hace que sean peces muy buscados a pesar de que no todos los aficionados puedan mantenerlos en condiciones ideales. Ante todo conviene saber que los Cirujanos son muy delicados en lo que a la calidad del agua se refiere: Son extremadamente sensibles al nitrógeno y a la urea así como a las variaciones bruscas de las condiciones acuáticas. El estrés que sufren de manera casi continua y ante cualquier improvisto perjudica aún más las defensas immunológicas de estos peces, que ya de por sí son muy bajas. Es por ello que, en muchas ocasiones, son infestados por todo tipo de parásitos (especialmente cutáneos) entre los que destacan los tremátodos de la clase Tubellaria responsables de la enfermedad conocida como punto negro. Las especies causantes de este problema son las de los géneros Paravortex, Clinostomum y Diplostomum que, a pesar de lo aparatoso de sus infecciones, son poco frecuentes en acuarios ya que requieren un periodo de parasitación parcial en otros animales no acuáticos (aves) y acuáticos (caracoles), por lo que son parásitos bastante raros en los acuarios que los peces suelen mantener a raya debido a sus defensas naturales pero que encuentran un excelente campo de cultivo en los Cirujanos dadas sus escasas defensas cutáneas.

Las distintas especies de Tremátodos causantes de este problema necesitan parasitar distintos animales para poder infectar a los peces. Los huevos puestos por los adultos a nivel de sustrato son engullidos por Caracoles, Crustáceos y aves (que se alimentan de los dos anteriores) y eclosionan en el interior de sus cuerpos donde se alimentan de parte de los nutrientes asimilados. Cuando las larvas han alcanzado el tamaño suficiente son expulsadas al agua a con las heces de estos primeros huéspedes siendo entonces cuando nadan por la columna de agua en busca de un pez al que parasitar. De la misma manera que el parásito responsable del punto blanco, estos tremátodos se incrustan bajo la dermis del pez durante unos seis días mientras se alimentan de sus tejidos más superficiales y de su sangre. Pasado este tiempo, los parásitos alcanzan la fase adulta y son expulsados al agua, donde se aparean y ponen huevos que vuelven a empezar el ciclo. En lo que respecta a los huéspedes primarios, los efectos de estos Tremátodos no son significantes para su vida y cualquier especie de Caracol o Crustáceo que se encuentre en el acuario será invadida por estos microorganismos (no se salvan ni los diminutos Anfípodos que pululan por toda la roca viva). Estos tremátodos infectan casi exclusivamente a todas las especies de peces pertenecientes a la familia de los Acantúridos (peces Cirujano), en especial a las del género Acanthurus y Zebrasoma. Tambien se ha podido observar esta enfermedad en otras especies totalmente distintas como los peces Payaso y las Damiselas los cuales presentan los mismos síntomas.
Esta enfermedad es fácilmente distinguible por sus síntomas: El más clásico es la aparición de un buen número de puntos negros de formas irregulares y que no suelen sobrepasar el medio milímetro de diámetro. Estos puntitos se pueden apreciar especialmente sobre las aletas, el cuerpo y las branquias de los peces afectados, aunque en los casos más graves se pueden instalar en los ojos, en el interior de la boca y en órganos internos como el corazón, el hígado y los intestinos (casos en los que el problema es mortal en cualquier caso). Además del punteado negro se pueden observar otros síntomas: Los peces afectados se decoloran, pliegan sus aletas, se rascan constantemente contra todo lo que haya en el acuario, respiran de forma muy acelerada y suben a la superfície para tomar el aire directamente. En el caso especial de los peces Cirujano la infección es gradual, lo que significa que los puntos negros empiezan siendo pocos, desaparecen a los dos días y, al cabo de dos días más, vuelven a aparecer pero en mucha mayor cantidad volviendo a desaparecer y reaparecer al cabo de tres días más. Como el proceso es lento y cada vez más fuerte, los peces ven totalmente diezmado su sistema defensivo, cosa que hace que sean fácilmente atacados por todo tipo de parásitos presentes en el agua. A medida que avanza la infección los peces enfremos adelgazan de forma acusada aunque no pierden el apetito. Finalmente el sistema immune del pez se halla tan debilitado que se produce su muerte irremediable. Si se abre a los peces Cirujano muertos por este problema se puede apreciar una infección severa de muchos órganos internos y la necrosis de otros, por lo que la muerte se produce debido a un fallo orgánico múltiple. En otros peces afectados, como los Payasos y las Damiselas, debido a que tienen muchas más defensas en su interior, la infección suele ser rápida y pasajera sin consecuencias graves siempre que los peces estén sanos y bien alimentados.
El tratamiento de esta enfermedad depende de la salud del pez infectado. Los animales que cuentan con un buen sistema defensivo y que no sufran excesivo estrés se recuperan por si mismos al cabo de pocos días de declararse la infestación, aunque para aumentar las probabilidades de éxito conviene ofrecerle al pez enfermo una alimentación equilibrada, rica y con suplementos nutricionales como el Ajo, planta que fortalece el sistema immune. Estos casos menores se pueden identificar si, al terminar la primera fase de la infección, el pez enfermo no vuelve a sufrir los puntos en dos o tres días más, pero si, pasado este tiempo, reaparecen, se debe trasladar al pez enfermo a un acuario a parte lo que permite al menos evitar el contagio a los demás peces. Un excelente método de combate contra estos parásitos (y contra muchos en realidad) consiste en rebajar la densidad del agua hasta 1.019 - 1.020, algo que produce un fuerte gradiente osmótico en el pez infectado y le lleva a un mayor flujo de sales del interior del cuerpo hacia el exterior, movimiento que es bastante nefasto para los parásitos cutáneos que mueren debido al fuerte cambio de salinidad. Pero esto no suele funcionar por si solo, ya que muchos parásitos simplemente salen del cuerpo y esperan para volver a entrar. Es en este momento cuando la aplicación de medicamentos específicos o de amplio espectro es crucial, pues los parásitos enquistados bajo el pez son totalmente immunes a la mediación. Para evitar intoxicaciones de cobre (compuesto al que los peces Cirujano son particularmente sensibles) se pueden emplear ozonizadores o lámparas UV, muy eficaces y seguras además de inofensivas para los peces. La dosificación de Ozono requiere algo más de reflexión puesto que, igual que mata los parásitos, acaba también con cualquier forma de vida presente en el agua (peces incluidos) por lo que debe usarse con prudencia. Cualquier pez que haya superado la enfermedad debe mantenerse en observación durante una o dos semanas para descartar la recaída.

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