¡¡¡TRADÚCELO!!!

jueves, 20 de marzo de 2014

Hevea brasiliensis - Árbol del caucho

Uno de los árboles más cultivados en los trópicos de todo el mundo es el del caucho, un árbol de porte compacto y de tamaño considerable que actualmente se dá en toda la zona ecuatorial del planeta tanto como árbol silvestre como en plantaciones monoespecíficas dedicadas a la obtención del caucho natural. Este árbol de la familia de las euforbiáceas es originario de la zona sur de la cuenca del Amazonas, donde se encuentran principalmente ejemplares más bien aislados que ofrecen abundante sombra al sotobosque selvático. Desde ahí se introdujeron en México y, desde ahí, al resto de países ecuatoriales de la tierra mediante importación de semillas, tocones e injertos. Anteriormente muy usado para la obtención de caucho, en la actualidad es cada vez menos rentable ya que el caucho sintético, más barato y fácil de obtener, está ganando cada vez más terreno. Por otro lado, el desuso del caucho natural ha permitido frenar el exterminio prematuro de estos árboles en su hábitat natural y la esclavitud producida en esos lugares por las empresas dedicadas a la producción de plásticos.

La Hevea es un árbol de porte cónico y poco denso de hasta 30 o 40 metros de altura que puede superar los 100 años de vida. El tronco, de unos 60 centímetros de diámetro, está bastante fisurado y es de color beige muy claro. Este árbol ramifica a bastante altura (a unos 6 o 7 metros) distribuyéndose las ramas en una especie de verticilos separados un metro o algo menos. Las hojas son trifolioladas, con una nerviación central muy visible, son ligeramente coriáceas y se disponen de forma alterna alrededor de las ramas presentando además la facultad de enrojecerse cuanta más luz reciben. Es un árbol monoico que produce flores en panículas basales en cada uno de los brotes. Las flores femeninas son más grandes que las masculinas, disponen de un pistilo bien visible y se disponen en la zona terminal de las inflorescencias. Las masculinas son más numerosas, disponen de varias anteras centrales y se disponen en la base de las inflorescencias. En ambos casos carecen de pétalos, tienen el cáliz amarillo y son aromáticas. Los frutos son tricarpelares, grandes (de unos 7 - 12 centímetros de largo), dehiscentes y están sujetos a la planta por largos pedúnculos. Cada fruto contiene tres semillas (una por carpelo) que miden 3 centímetros de largo y son amarronadas. La savia de este árbol, muy espesa y de color blanco lechoso, es tóxica por ingestión y levemente irritante en contacto con la piel. Cuando solidifica resulta el caucho natural. Este exudado se produce con más abundancia entre los 6 y 25 años de vida empezando a degenerar después, por lo que las plantaciones existentes sólo son rentables durante estos años.
Este árbol es usado como planta ornamental en muchas zonas aunque su cultivo es francamente delicado fuera de su hábitat natural. La Hevea requiere climas cálidos y húmedos de forma constante. No tolera el frío ni las heladas, produciéndose daños graves por debajo de 15 ºC y deteniéndose el desarrollo vegetativo por debajo de 20 ºC, por lo que en zonas donde se den estaciones frías o con heladas debe resguardarse este árbol en un invernadero o en interior hasta que se restaure la situación climática óptima que, para esta planta, es una temperatura anual media de unos 23 a 28 ºC y una pluviometria comprendida entre 2000 y 4000 mm anuales. No es dado a resistir grandes contrastes térmicos, por lo que conviene extremar las precauciones en verano si se cultiva en el exterior. Este árbol demanda una gran cantidad de agua para sobrevivir, por lo que los riegos deben ser muy abundantes y frecuentes de forma constante (más copiosos si hace demasiado calor y menos frecuentes si la temperatura no es excesiva) no permitiendo jamás que el suelo llegue a secarse completamente. Los síntomas más claros de la falta de agua es la languidez y la posterior caída de las hojas, problema del que le cuesta mucho recuperarse, por lo que es mucho mejor pasarse con el riego que dejar que sufra una ligera sequía. La Hevea tolera encharcamientos radiculares frecuentes siempre que no sean demasiado prolongados ya que de lo contrario se produce la muerte del árbol por pudrición. El suelo debe retener una generosa cantidad de agua, estar bien aireado, ser profundo (más de 1 metro), debe drenar muy bien y es necesario que sea ácido (pH entre 5 y 6) y sin traza alguna de cal activa o sales sódicas. La Hevea es incapaz de sobrevivir en suelos que se mantengan demasiado sueltos ya que no retienen nada de agua pero sí puede prosperar en suelos muy arcillosos siempre que se instalen sistemas de drenaje eficientes para evitar la pudrición radicular. El agua de riego debe estar descalcificada para evitar el incremento de cal en el suelo y la aparición de clorosis foliar. Este árbol demanda una potente iluminación para sobrevivir, por lo que su sitio ideal es a pleno sol pero teniendo la precaución de que pueda dársele sombra en las horas centrales del día especialmente si hace mucho calor para evitar el secado de las hojas y su caída. Si el árbol permanece excesivamente sombreado dará más hojas y más grandes pero no florecerá. Se puede cultivar en interior siempre en una estancia muy luminosa que reciba algo de sol directo por la mañana o por la tarde o, mucho mejor, ponerlo bajo luz artificial lo bastante fuerte para permitirle crecer y desarrollarse bien. Otro de los requisitos indispensables de esta planta es la humedad ambiental, que debe mantenerse siempre lo más elevada posible ya sea mediante aspersiones frecuentes sobre las hojas o poniendo bajo la maceta un plato con grava mojada si está en interior. Si la humedad ambiental es menor del 70% los bordes de las hojas empiezan a secarse con rapidez pudiendo causar la muerte de la planta en poco tiempo si no se remedia la situación de forma immediata, por lo que hay que mantener siempre la humedad muy elevada especialmente si va a pasar el verano en situaciones tórridas al sol directo. Este árbol es bastante exigente en nutrientes, por lo que el abonado es indispensable. Se le debe proporcionar una dosis semanal o cada dos semanas de un abono universal. La carencia de nutrientes (aunque sea mínima) se manifiesta en el amarilleo gradual del tejido interneural de las hojas y en la ralentización del crecimiento. Demanda tambien una generosa cantidad de materia orgánica en el suelo (al menos más del 15%), por lo que la incorporación del restos orgánicos (plantas muertas, estiércol, restos de comida, ...) es muy beneficiosa. El árbol del caucho es extremadamente sensible a los parásitos entre los que destacan los Pulgones y los Trips. Mantener la humedad del aire y el abonado en niveles óptimos hace más resistente a la planta al ataque de estos insectos perjudiciales.
Este árbol es muy recomendable para las orillas de cualquier estanque de agua dulce (preferentemente tropical y de biótopo amazónico) debido a la cantidad de agua y humedad que necesita. Debido a la profundidad de sus raíces se hace necesario establecer montículos de tierra o ponerlo en un contenedor lo bastante grande y amplio cerca del agua para evitar que las raíces se puedan pudrir al sumergirse bajo la misma. En caso de que el estanque esté en el fondo de una pequeña depresión se puede plantar directamente en el suelo siempre que el freático esté a más de un metro. Puede asociarse con otros árboles de su mismo tamaño y frondosidad para ofrecerle algo de sombra y un ambiente húmedo, a su tronco se pueden adherir plantas epífitas y ofrece una agradable sombra a las plantas que tengan debajo.
Este árbol se puede propagar mediante semillas e injerto, pero comercialmente interesa sólo el injerto ya que los árboles obtenidos mediante semillas presentan una pérdida considerable de caracteres respecto al árbol original. El injerto se hace sobre árboles obtenidos mediante semilla abriendo una hendidura en la base del pié de dicho árbol y encajando, en el mismo agujero, una vara viva y con hojas de otro árbol. Seguidamente se fija con cinta aislante y se deja enraizar (ocurre en un mes más o menos). Cuando la vara reanuda su crecimiento se puede cortar todo el tejido por encima del injerto sobre el patrón y se puede tratar como un árbol individual. La siembra de semillas es más sencilla y barata aunque sólo interesa para la obtención de plantas usadas posteriormente como portainjertos. Las semillas se deben recolectar tan pronto como el fruto comience a abrirse y sembrarse immediatamente en un sustrato suelto, húmedo y poco denso. La temperatura debe mantenerse alrededor de 25 ºC de forma constante y la humedad elevada. La germinación ocurre en unos cinco o diez días y las plántulas crecen con relativa rapidez. Es importante recalcar que, tras diez días de la recolecta, las semillas pierden sus facultades germinativas, por lo que no es recomendable conservarlas para evitarlo. No es necesario realizar ningun tratamiento previo antes de la siembra.

1 comentario:

  1. .bnh-dkfñbhmñjzpjsDÑGLJWEOFWÑRESIYGUTOSELRIFGYELDFHGVLSZIYEFGLSIUHF

    ResponderEliminar