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miércoles, 19 de marzo de 2014

Echinocactus grusonii - Asiento de suegra

Los Cactus son, para muchos, las plantas más resistentes y adaptables que se pueden cultivar. Además de sobrevivir largos periodos sin riego alguno y en ambientes extremadamente secos (aunque existen excepciones a esta regla como los Rhipsalis, Schumblergera, Epiphyllium y algunos otros) sobreviven en un gran número de climas y suelos y toleran exposiciones a la luz más permanentes que muchas otras plantas. El asiento de suegra es uno de los Cactus más conocidos y cultivados en todo el mundo, aunque su explotación comercial masiva ha propiciado que casi esté extinguido en su hábitat natural, el país de México, donde vive en claros boscosos y praderas subdesérticas creciendo muy bien en zonas donde el exceso de sol pueda ser tamizado por cualquier medio. En muchos casos forma grupos densos y numerosos aunque tambien se pueden encontrar ejemplares aislados. Actualmente se encuentra naturalizado en casi todas las zonas tropicales, subtropicales y templadas del planeta, donde sobrevive en zonas muy secas con precipitaciones poco abundantes o prácticamente inexistentes.

Es un cactus de gran valor ornamental debido a su aspecto. Como el resto de plantas vasculares, este Cactus dispone de raíces, tallo, hojas y flores, aunque en el caso de los Cactus estos componentes pueden pasar inadvertidos. El sistema radicular es muy superficial (sólo penetra a unos 10 - 15 centímetros de profundidad) y está compuesto por abundantes raíces largas y solitarias que parten de la base de la planta. Toda la superfície de las raíces está cubierta por abundantes pelillos muy cortos que les dan un aspecto atercipelado. La razón de que dispongan de tantos pelillos en las raíces es que así pueden aprovechar la escasa agua y los nutrientes que hay en los suelos inhóspitos en los que viven. El tallo es de color verde fuerte muy intenso, tiene un aspecto globoso y esférico y está compuesto por una serie de costillas paralelas y verticales que van desde la base del Cactus hasta la yema terminal que se encuentra en su parte superior. El tejido interno del tallo está protegido por una gruesa y dura capa cerosa casi impermeable que tiene la función de evitar cualquier exceso de transpiración, por lo que puede soportar largos periodos de sequía. Las hojas se reducen a agrupamientos de cinco o seis agujas muy erguidas, duras y punzantes que se distribuyen a lo largo de cada una de las costillas. Cada espina es una hoja y se reúnen en una especie de roseta basal cuya base está cubierta de una pelusa blanca y densa que desaparece por completo cuando la roseta en cuestión llega a la mitad inferior de la planta. Estas hojas espinosas no realizan la fotosíntesis (que sólo se realiza en el tallo verde) si no que protegen toda la planta de los animales hervívoros. Estas agujas duras pueden causar heridas profundas y dolorosas, por lo que conviene tener mucho cuidado al manipular esta planta. Las flores aparecen en la estación cálida (o de forma contínua en zonas de inviernos cálidos o templados), tienen forma de trompeta, son de color amarillo y están formadas por abundantes tépalos duros y lanceolados que rodean una miríada de estambres pequeños y un varios pistilos que se encuentran en el centro. Las flores masculinas y femeninas se producen en la misma planta y se situan siempre sobre las costillas, preferentemente en las zonas más nuevas de las mismas (la mitad superior) y carecen de fragancia. Las flores dan paso a frutos redondos y de color marronoso que contienen  una gran cantidad de semillas ovaladas y muy pequeñas (de menos de 1 mm de diámetro) que se autosiembran si caen al suelo. Cabe destacar la capacidad de este Cactus para producir vástagos en su base, lo que con el tiempo puede dar lugar a hermosos grupos monoespecíficos.
El cultivo del asiento de suegra, al igual que muchos Cactus, es muy fácil, aunque es preciso darle todo lo que pide para que se mantenga sano y con buen aspecto. Este Cactus no es nada exigente con el tipo de suelo ya que sus raíces se desarrollan en niveles muy superficiales, por lo que la aireación de las mismas suele estar siempre asegurada. No obstante, son tambien muy frágiles y sensibles a la compactación excesiva y a la asfixia, por lo que es mejor instalarlo en suelos que se mantengan bastante sueltos y poco compactados, aunque es de mencionar que no deben mantenerse en suelos excesivamente sueltos para evitar la desecación radicular al no poder retener agua. Para los Cactus en general es buena idea el uso de arena fina de playa (de la llamada "sugar") sin compactar, aunque es necesario lavarla cuidadosamente con abundante agua para eliminar el cloruro de sodio que pueda llevar, pues el asiento de suegra no tolera la sal marina ni si quiera en concentraciones mínimas, algo que causa el amarilleo del tallo y la muerte irremediable. Existe tambien la posibilidad de usar sustratos especiales para Cactus y Crasas (se venden en cualquier centro especializado) o mezclar con arena gruesa los suelos demasiado apelmazados. Este Cactus es más exigente con las características del suelo que muchos otros: Adora los suelos medianamente calizos o neutros, no gustándole los suelos ácidos ni los salinos ya que producen clorosis. Es totalmente indispensable un excelente y rápido drenaje en el suelo ya que los Cactus no toleran ningun exceso de agua en el entorno radicular. El asiento de suegra necesita luz muy potente para sobrevivir: Su posición ideal es a pleno sol, aunque debe tenerse en cuenta que el tallo se quema con mucha facilidad si la temperatura es demasiado elevada (en estos casos es imprescindible resguardarlo del sol directo en los momentos más cálidos del día bajo un árbol o arbusto denso o tras un muro o valla opaca). Los síntomas más característicos de las quemaduras solares son la aparición de manchas irregulares amarillas en la zona intercostillar, que más tarde se secan. Siempre que el problema se detecte en sus primeras fases basta con trasladar el Cactus a un sitio resguardado en el que se recuperará rápidamente, aunque si el tejido está ya seco no se regenerará nunca, por lo que vale más prevenir. Si no recibe nada de sol directo su crecimiento se ralentiza y adquiere una forma más alargada que redondeada, siendo muy común (sobretodo en los Cactus cultivados en interiores) la desviación del tallo hacia la fuente de luz, algo que arruina completamente su calidad decorativa. Además de ver reducida su resistencia a las enfermedades, los Cactus que no reciban la cantidad suficiente de luz solar pierden la capacidad de florecer. En lo que a la temperatura se refiere, el asiento de suegra es, como muchos Cactus, muy adaptable, soportando heladas débiles (de hasta -5 ºC) durante bastante tiempo y máximas superiores a los 50 ºC. Hay que tener presente que sólo pueden tolerar heladas si el suelo en el que se encuentran está totalmente seco y si recibe una generosa cantidad de sol directo. Pasa lo mismo con las altas temperaturas, que sólo es capaz de aguantar bien si dispone de algo de sombra durante los momentos más cálidos del día para evitar que se queme. Cualquier exceso de agua en periodos fríos propicia la infección de Roya, un hongo parásito que se instala bajo la capa cerosa de los Cactus a la que llega a través de las raíces. El síntoma más claro de la presencia de este hongo es la aparición de manchas amarillentas ligeramente amarronadas en toda la zona del tallo. En algunos casos basta con suspender totalmente los riegos y mantener el Cactus en una situación seca y cálida para eliminar este parásito, aunque el tejido dañado no se regenera. En otros casos se produce la muerte del Cactus al verse afectado todo el sistema radicular, que se pudre. El asiento de suegra no es nada exigente en nutrientes ya que en su hábitat natural los suelos que habita son muy pobres en estos elementos. Como además crece con bastante lentitud, sólo es necesario suministrar una dosis mensual de abono específico para Cactus y Crasas cerca de la planta. Si la carencia de nutrientes es demasiado acusada adquiere una forma más alargada que redonda, y un exceso de nutrientes acaba necrosando las raíces. Otro apunte a tener en cuenta es que este Cactus gusta de ambientes húmedos y más bien frescos (aunque se puede adaptar a situaciones totalmente secas), por lo que le beneficia de vez en cuando alguna pulverización fina. En algunos casos se puede dar el adelgazamiento y la pérdida de tejido interno debido a situaciones de falta de agua regulares y acusadas.
Este Cactus es de los pocos que puede plantarse en el suelo cercano a un estanque de agua dulce debido a que gusta de humedad en el aire y de suelos no excesivamente secos. Debido a que sus raíces penetran muy poco en el suelo se puede plantar bastante cerca del agua (como máximo donde el nivel freático sea de unos 20 centímetros) teniendo siempre la recomendable precaución de mezlcar el suelo circumdante con arena gruesa u otro material que permita una buena aireación para evitar el apelmazamiento típico de los suelos próximos a los estanques. Aunque queda muy bien en el mismo suelo (donde puede alcanzar tamaños considerables), es muy recomendable su plantación en una maceta poco profunda y ancha o en un contenedor para ofrecer un efecto más estético. Agradece sombreamientos parciales, por lo que plantarlo bajo árboles o arbustos altos y densos es muy buena idea. Tambien se beneficia de la presencia de otras plantas crasas herbáceas y pequeñas que puedan absorber los excesos de agua (en particular miembros de la familia de las Aizoáceas) y que, además, formen un bonito conjunto vegetal junto con ellos.
Este Cactus se puede propagar mediante semillas o por separación de vástagos. Las semillas conservan la facultad germinativa durante casi medio año después de sacarse del fruto, por lo que pueden conservarse (siempre en envases herméticos) y sembrarse más adelante. En zonas de inviernos fríos la siembra se realiza en primavera mientras que en zonas cálidas se puede sembrar durante todo el año. La germinación ocurre en una semana o algo más y las plántulas crecen con algo de lentitud. Se deben sembrar siempre en un suelo suelto y que se mantenga siempre un poco húmedo. Algo mucho más complicado es la separación de los vástagos que las plantas adulta y viejas crean alrededor de su base, no tanto por la sensibilidad y delicadeza del proceso si no debido a la grandísima cantidad de agujas punzantes de las que disponen (es obligatorio el uso de gruesos guantes para evitar dolorosos pinchazos). Los vástagos se deben cortar limpiamente y con mucho cuidado por la zona más cercana a la unión con la planta madre y plantarse en un nuevo lugar de forma immediata, enraizando en unas dos o tres semanas. No es necesario el empleo de hormonas de enraizamiento.


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