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miércoles, 5 de febrero de 2014

Anemone coronaria - Anémona de jardín

Las Anémonas son plantas bulbosas típicas de de jardineria y muy usadas para la obtención de flor cortada debido a las flores tan grandes y coloridas que producen, siendo las más espectaculares de todo su género. Estas plantas proceden básicamente de Asia (aunque muchas obras destacan como origen de estas plantas la zona mediterránea), y en la actualidad existen principalmente dos cultivares comerciales: Las Anémonas de Caen y las de Santa Brígida, disponiendo ambos de flores grandes, coloridas y muy llamativas pero con diferencias en la disposición de los tépalos y en el tamaño de las corolas. Es una planta de fácil cultivo que ayuda a decorar con un despliegue de color poco común cualquier zona lo bastante iluminada.
Anemone coronaria - Cultivar "De Caen".

Perteneciente a la familia de las Ranunculáceas, se trata de una planta herbácea y vivaz que se desarolla a partir de un rizoma subterráneo tuberoso, rígido y grueso de color amarronado negruzco y de unos cuatro centímetros de diámetro que dispone de raíces fulcras y fuertes capaces de enraizarse fuertemente al sustrato para evitar que toda la planta sea arrancada. En el extremo de cada raíz de sujeción se hallan pequeñas raicillas que toman el agua y los nutrientes necesarios para sobrevivir. Del rizoma subterráneo sobresalen rosetas basales de hojas simples, con el tejido foliar diversamente fracturado y dividido, sujetadas a la estructura subterránea mediante largos peciolos y que, con el tiempo, acaban tumbándose sobre el suelo. A pesar de tener un color verde muy vivo y ser muy numerosas, no aportan nada al atractivo ornamental de la planta. Las responsables de la belleza de esta hierba, las flores, emergen del fondo de la roseta basal de hojas y llegan a alcanzar unos 20 centímetros de altura (raramente 30). Disponen de una corola formada por tépalos (falsos pétalos muy suaves y frágiles) redondeados, con dos pequeñas hojas en la zona de unión con el pedúnculo floral y, normalmente, ligeramente superpuestos, formando dos nudos totalmente visibles. Estos tépalos rodean la zona de reproducción floral que consta de un grueso pistilo con forma de mazorca de maíz al que están adheridos muchos estambres cortos. Todo el centro de la flor es de color negro o, como mucho, levemente azulado, aunque la gama cromática que abarcan los tépalos es bastante variada: Blanco, violeta, rosa, azul, púrpura y rojo entre algunos otros. Los principales cultivares de esta planta son la Anémona de Caen, que se distingue por el gran tamaño de los pétalos que, además, son poco numerosos, y las Anémonas de Santa Brígida, que disponen de flores más pequeñas y de tépalos más estrechos y numerosos. Ambos tipos de flores, sin embargo, emanan una débil pero agradable fragancia similar a la de las Amapolas cuando están en su máximo apogeo. La época normal de floración de esta herbácea es la primavera, aunque puede forzarse perfectamente a que lo haga en cualquier época del año siempre que se entierre y se mantenga, hasta la brotación, en un sitio cálido. Cada rizoma vive varios años, aunque como las flores van degenerando con el paso de los años, en muchos sitios se tratan como plantas anuales en vez de vivaces.
Anemone coronaria - Cultivar "Santa Brígida".
 
El cultivo de las Anémonas puede ser o bien muy fácil o bien dificilísimo: Todo depende de las condiciones en las que se las mantenga y de que se satisfazcan todas sus necesidades básicas. Es muy importante darles lo mínimo que piden ya que de lo contrario floreceran mal o, peor aún, no lo harán; La falta de floración es el primer síntoma de que algo no está marchando como es debido. Una de las cosas importantes que requiere esta planta es que el suelo en el que esté plantada sea suelto, medianamente húmedo (pero sin estar saturado), bien aireado y muy bien drenado. Esta planta es muy sensible al encharcamiento de las raíces y a la desecación del suelo, por lo que hay que ajustar el riego según las características del mismo. Para estas plantas (y para muchas bulbosas en general) el mejor suelo de cultivo se consigue mezclando a partes iguales tierra normal de jardín y arena de grano más bien guesto (1 milímetro como máximo), aunque en ciertos casos hace falta más proporción de arena (como en el caso de tierras excesivamente arcillosas). No les gustan los suelos excesivamente ácidos ni excesivamente alcalinos (el pH idoneo está entre 6,5 y 7,5), condiciones en las que suelen padecer de clorosis férrica y otros trastornos caracterizados por la alcalinidad del suelo. Necesitan una luz muy intensa para florecer abundantemente, por lo que pueden situarse perfectamente en el exterior en un sitio bien soleado pero teniendo la precaución de cubrirla algo en las horas más calientes del día para evitar que se quemen las hojas y las flores; Su sitio ideal está bajo un árbol o un arbusto bastante tupido que tamice los excesos de sol directo. Estas plantas son muy sensibles al frío: Por debajo de 7 ºC la parte aérea muere (aunque se recupera sin problemas cuando llega el calor), y el rizoma soporta temperaturas cercanas a los 0 ºC siempre que se mantenga totalmente seco. En caso de que se dé alguna helada fuerte o demasiado larga, el rizoma muere si se llega a helar, por lo que hay que acolchar el terreno o, igualmente efectivo, desenterrar los rizomas cuando esto ocurra y conservarlos en un sitio fresco y seco hasta la llegada de la primavera (si se encuentran plantadas en macetas, se pueden meter estas dentro de casa durante el invierno). Es igualmente bastante sensible al calor demasiado intenso, pues la parte aérea se daña por encima de los 35 ºC, y el rizoma muere si llega a exponerse a temperaturas cercanas a los 40 ºC, por lo que se requieren riegos abundantes con agua fresca (pero no demasiado) y su mantenimiento en una zona poco soleada. Esta hierba requiere un abono rico en potasio para favorecer la aparición de las flores en detrimento de las hojas, que no aportan nada a la calidad ornamental de la planta. Con abonar una vez cada semana con un producto específico para plantas de flor es suficiente. EL abonado debe realizarse sólo en primavera y verano. A pesar de que cada rizoma vive muchos años (a veces, más de 20), en la práctica se suelen desechar cada cuatro años debido a que año tras año la floración va decayendo.
Esta planta decorará de forma espectacular cualquier estanque de agua dulce si se planta en el sitio adecuado: Un sitio en el que el suelo esté lo bastante suelto pero que, a la vez, retenga la cantidad justa de agua, por lo que no conviene plantarla demasiado cerca del agua para evitar el encharcamiento radicular. Debido a que agradece un sombreamiento parcial durante todo el día, se beneficia al estar plantada bajo árboles y arbustos lo bastante tupidos que la tamicen el exceso de sol directo. Se pueden formar bellos arreglos florales combinándola con Calas, Ranúnculos, Liliums, Orquídeas y otras plantas florecientes de su mismo tamaño.
La propagación de esta planta se realiza mediante semillas o por división del rizoma. El método de las semillas se emplea poco debido a que se requiere algun tiempo para que salgan las primeras flores (algunos años), pero ofrece la ventaja de contar con plantas más vigorosas y más duraderas. Las semillas se deben sembrar immediatamente después de sacarse del fruto, que suele madurar a principios de otoño, en un sustrato arenoso o ligeramente limoso y mantenerse en un sitio a temperatura normal (20 - 22 ºC) y con una humedad constante pero no excesiva. La germinación ocurre en una semana aproximadamente y, cuando las pequeñas plantitas tienen dos o tres hojas, se pueden pasar al jardín (siempre con mucho cuidado ya que son sensibles a los trasplantes) o mantenerlas aún en un lugar cálido hasta que pase el riesgo de heladas y de fríos intensos en caso de que se siembre en una zona de inviernos crudos. La multiplicación mediante división del rizoma es el método más usado comercialmente para multiplicar a las Anémonas, aunque se acorta la vida de la planta al eliminar sus reservas y, por lo tanto, las flores degeneran rápidamente. El proceso de división se realiza durante el invierno: Se desentierran los rizomas y se cortan varios fragmentos (de unos 5 centímetros de largo), que se deben conservar en un sitio fresco y seco hasta la llegada de la primavera, momento en el que se plantan de forma independiente. Los típicos bulbos de A. coronaria que encontramos en las bolsas de algunos hipermercados se obtienen mediante división de las plantas madre, que se han obtenido mediante semillas.

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